“Por lo tanto, el narrador no podrá terminar la historia de Hans Castorp de una sola vez. Los siete días de una semana no serán suficientes; tampoco bastarán siete meses. Lo mejor será que no se pregunte de antemano cuánto tiempo transcurrirá sobre la Tierra mientras la historia le tiene aprisionado entre sus mallas. ¡Después de todo, Dios mío, tal vez no llegarána ser siete años!
Y después de esto, comencemos.”
—Thomas Mann, La montaña mágica