“Es la primera composición de Vertov. Ante todo, una composición maquinística de las imágenes-movimiento. Habíamos visto que la desviación, el intervalo entre dos movimientos, traza un lugar vacío que prefigura al sujeto humano en cuanto que éste se apropia de la percepción. Pero, para Vertov, lo más importante será restituir los intervalos a la materia. Este es el sentido del montaje, y de la «teoría de los intervalos», más profunda que la del movimiento. El intervalo no será ya lo que separa una reacción de la acción recibida, lo que mide la inconmensurabilidad y la imprevisibilidad de la reacción, sino por el contrario lo que, dada una acción en un punto del universo, encontrará la reacción apropiada en otro punto cualquiera y por distante que esté («encontrar en la vida la respuesta a la cuestión tratada, la resultante
entre los millones de hechos que presentan una relación con esa cuestión»). La originalidad de la teoría vertoviana del intervalo estriba en que éste ya no indica el abrirse de una desviación, la puesta a distancia entre dos imágenes consecutivas, sino, por el contrario, la puesta en correlación de dos imágenes lejanas (inconmensurables desde el punto de vista de nuestra percepción humana). Por otra parte, el cine no podría moverse así de un extremo al otro del universo si no dispusiera de un agente capaz de hacer que todas las partes confluyan: lo que Vertov extrajo del espíritu, es decir, el poder de un todo que no cesa de hacerse, pasará ahora al correlato de la materia, sus variaciones e interacciones. En efecto, la disposición maquinística de las cosas, de las imágenes en sí, tiene por correlato una disposición colectiva de enunciación. Ya en el cine mudo Vertov utilizaba los títulos entre secuencias de una manera original: la palabra formaba un bloque con la imagen, una suerte de ideograma. [4] Son los dos aspectos fundamentales de la composición: la máquina de imágenes es inseparable de un tipo de enunciados, de una enunciación propiamente cinematográfica. A todas luces, en Vertov se trata de la conciencia soviética revolucionaria, del «desciframiento comunista de la realidad». Este reúne al hombre del mañana con el mundo anterior al hombre, al hombre comunista con el universo material de las interacciones definido como «comunidad» .”
—Deleuze, La materia y el intervalo según Vertov